El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos. No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un título o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es, su honestidad, su decencia… su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás.Por su sensibilidad sin tamaño…
domingo, 22 de abril de 2012
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